Aleni y el camino hacia el futuro
Una bicicleta cambia la vida de Aleni y la acerca a la educación y la independencia 🚲

Para Aleni, ir a la escuela no siempre fue sencillo. Cada día recorría entre seis y siete kilómetros a pie, tardando hasta tres horas por trayecto. Durante la temporada de lluvias, el río a lo largo del camino en el distrito de Ntchisi, en Malawi, se volvía imposible de cruzar.
“Algunos días me quedaba en casa porque tenía miedo de encontrarme con ciertos chicos en el camino. Gritaban, lanzaban piedras y a veces me detenían para hacerme propuestas. No podía evitarlos”, cuenta Aleni, de 16 años.
Salía solo cuando encontraba fuerzas. A menudo el cansancio del día anterior todavía pesaba sobre ella.
“Mis amigas intentaban desanimarme. Algunas se burlaban de mí y me decían que dejara la escuela para ser como ellas. Me preguntaban por qué insistía en caminar tanto cada día.”
Pero Aleni nunca dejó de creer en la educación.
Todo cambió cuando recibió una bicicleta resistente y adecuada para largas distancias. “Mi vida escolar ha mejorado muchísimo. El trayecto es más rápido y menos agotador. También mis notas han mejorado.”
Hoy esas mismas amigas la miran con admiración. Algunas han decidido volver a la escuela, con la esperanza de tener algún día una bicicleta que marque la diferencia.
Estudiar pedaleando 🚲
Gracias a programas que promueven el acceso a la educación a través de la movilidad sostenible, cada vez más estudiantes pueden asistir con regularidad. Con una bicicleta, el rendimiento escolar puede aumentar hasta un 59 por ciento.
Para Aleni, la educación representa mucho más que la escuela. “Cuando termine mis estudios, encontraré un buen trabajo y podré ayudarme a mí misma y a mis padres.”
Si completa el octavo grado, será la primera en su familia y en su comunidad en acceder a la educación secundaria.
El trayecto sigue siendo exigente y aún requiere casi dos horas por trayecto. Pero ahora ya no tiene miedo de los chicos en el camino. Y sobre todo, ya no llega agotada a la escuela.
Con el tiempo que ahorra puede concentrarse en su sueño de convertirse en enfermera.
“Como chica, creo que es fundamental ser independiente y contar conmigo misma. Uso mi bicicleta para ir a la escuela, a la iglesia, al mercado, al hospital y a visitar a mis amigas.”
“Estoy orgullosa de mí.”
Quienes trabajan cada día en el mundo de las dos ruedas saben que una bicicleta puede ser mucho más que un medio de transporte. Puede convertirse en acceso a la educación, seguridad y oportunidades. Por eso organizaciones como Bikeflip eligen dar espacio de forma constante a historias como la de Aleni, compartiéndolas en una cita mensual dedicada a quienes pedalean hacia un futuro más justo. Apoyar estas causas no es solo una declaración de intenciones, sino un compromiso concreto que merece ser compartido.