Storytelling

La historia de Santa, una bici (de segunda mano)!

Hola. Me llamo Santa. Santa Cruz, para ser exactos.

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BikeflipEditorial Team
La historia de Santa, una bici (de segunda mano)!
Soy una mountain bike Santa Cruz roja de carbono, y reflejo la luz incluso cuando estoy cubierta de polvo. Una MTB de doble suspensión, con un sistema que parece respirar con el suelo y una geometría pensada para una sola cosa: ir rápido. En todas partes. En los senderos y cuesta abajo.

Nunca fui una bici de paseo. Tampoco una de esas que se apoyan contra la pared solo para verse bonitas. Soy una trail bike, nacida para el barro bajo las ruedas, para los singletracks técnicos y para las bajadas que se hacen con el corazón latiendo un poco más rápido de lo necesario.

Cuando llegué a casa de Andrea era completamente nueva. Aún olía a taller y a promesas. Brillante, impecable, lista para convertirme en algo mucho más que una bicicleta nueva. Todavía no sabía que pronto sería una bicicleta de segunda mano. Pero una de esas con una historia real.

✨ Cuando yo era la única. Y Andrea no miraba a ninguna otra.

Durante años fui la bici de Andrea Maranelli. Mi único dueño. Un gran atleta, alguien que nunca se sube a la bici “porque sí”. Con él lo hicimos todo, sin contenernos jamás. Curvas tomadas demasiado rápido, barro hasta los bujes, subidas interminables y bajadas que empezaban con una sonrisa y terminaban con una risa un poco loca.

Éramos un verdadero equipo. Él y yo.
Una Santa Cruz usada que solo quería una vuelta más, un sendero más, una locura más que contar.

El día en que entendí que ya no era suficiente

Al principio no lo notas. Siempre empieza igual.
Una mirada rápida al pasar por el garaje. Un comentario lanzado al aire.

“Qué bonita es la nueva Santa Cruz V10”.

Luego, poco a poco, empiezas a darte cuenta de que Andrea pasa más tiempo mirando otras bicis que cuidándome a mí.

Me miraba con otros ojos.

Yo seguía siendo la misma. Sólida, con suspensión VPP y siempre lista.
El que había cambiado era él.

Y cuando te das cuenta de que algo se ha roto, casi siempre ya es tarde.

El día que Andrea creó Bikeflip 🚴

Una tarde lo veo sentado en el sofá, con el móvil en la mano y una expresión pensativa. No está haciendo scroll sin pensar. Está concentrado.

Abre una web: Bikeflip.

Al principio no me preocupo. Pienso:
“Claro, ahora vuelve a presumir un poco de mí. Apuesto a que hasta me pone en la portada”.

Bikeflip es un marketplace online de bicicletas usadas y reacondicionadas, un lugar donde las bicis tienen una segunda oportunidad. Un marketplace serio.

Me hace fotos. Muchas.
Desde todos los ángulos. Con cuidado. Con una atención que conozco bien.

“¿Ves? Sigo siendo preciosa”, pienso.

Entonces leo…

👉 “Bicicleta de segunda mano en venta – Santa Cruz”

Espera un momento.
¿Me estás vendiendo de verdad online?
¿Y precisamente en Bikeflip?

Ahí entiendo que no era una mirada curiosa.
Era una decisión.

Claro, Bikeflip está lleno de bicicletas reacondicionadas, todas dejadas como nuevas, revisadas de arriba abajo. ¿Sinceramente? Nunca me cayeron bien.

Todas perfectas. Todas relucientes. Todas diciendo que están “como nuevas”.

Por favor.

Yo soy una bicicleta usada de verdad.
Una buena limpieza y una revisión honesta fueron suficientes para mí.
Las cicatrices cuentan historias. No hay que borrarlas.

Y mientras intento asimilarlo todo, entra en casa ella.

La Bikeflip Box 📦 un viaje en primera clase 🚀

Una caja enorme. Robusta. Seria.
La Bikeflip Box, diseñada para enviar bicicletas de forma segura.

“Transporte seguro, sí… pero ¿a dónde me llevas?”

¿De verdad, Andrea?
¿Vas a meterme en una caja?
Después de todo lo que vivimos juntos?

Al principio me siento traicionada.
Desmontada. Literalmente. En todos los sentidos.

Pero entonces ocurre algo inesperado.

Me fijan con cuidado dentro de la caja. Las Bikeflip Stripes, unas correas rojas resistentes, me sujetan firmemente. Bloquean cada movimiento.

No aprietan para obligarme.
Aprietan para protegerme.

Y por primera vez lo entiendo.
No me están dejando atrás.
Me están preparando para el viaje.

Elena: mi nueva vida 👯‍♀️

Cuando la caja se abre, la veo.
Es Elena.

Me observa con atención.
Camina a mi alrededor.
Me inspecciona como si realmente quisiera entender quién fui antes.

Al principio me molesta.
“¿Quién se cree que es?”, pienso.
“¿Sabe siquiera quién era yo? ¡Fui la bici de un atleta serio!”

Luego miro sus ojos.
Curiosos. Atentos.
Quizá un poco inexpertos, pero llenos de entusiasmo.

No me juzga.
Me elige.

Miro a mi alrededor…
Un momento. ¿Estamos en Alemania? Ayuda.
¡Yo salí de Italia!

Un nuevo comienzo

Vamos despacio al principio.
Aprendo su ritmo, ella aprende mi carácter.

Las primeras salidas son cuidadosas, casi tímidas.
Luego se vuelven más largas. Más técnicas. Más seguras.

Las curvas llegan antes.
Las bajadas duran más.

Ya no soy la bici de Andrea.
Soy la bici de Elena.

Una bicicleta de segunda mano, sí.
Pero con una historia que acaba de volver a ponerse en marcha.

Epílogo agridulce

Solo una cosa. Esperaba que Elena se quedara con la caja.

De vez en cuando, lo admito, no me habría importado echar una pequeña siesta en esa famosa Bikeflip Box.

Pero no. Pasa muy poco tiempo y ya vuelve a estar en camino.

Elena mete su Canyon Grizl CF6 de segunda mano en la caja y la envía a Francia, donde la vende.

El ciclo de la vida, supongo.

Bikeflip, y a seguir rodando 🚴🏼‍♀️

He aprendido algo.
Las bicicletas no terminan cuando cambian de dueño.
Cambian de voz.
Cambian de carreteras.

Yo pasé de Andrea a Elena.
De un hogar a otro.
De una historia terminada a otra que solo estaba esperando.

Sobre el papel soy una bicicleta usada.
En la carretera, no lo soy.

Me llamo Santa.
Santa Cruz, para ser exactos.

Y estoy lista para el próximo capítulo.